Estas páginas tratan sobre los temas que más me preocupan, con la intención de encontrarme con quienes sostengan intereses similares y aportar al debate de ideas que nos permita pensar y crear un mundo mejor.
La mayor parte de los textos corresponden a los diferentes momentos de la carrera de Ciencias Antropológicas que cursé en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, entre los años 1999 al 2010.
Desde ya muchas gracias por su visita y eventuales comentarios.

TESIS DE LICENCIATURA: La clase trabajadora de Villa Constitución. Subjetividad, estrategias de resistencia y organización sindical

La clase obrera de Villa Constitución : subjetividad, estrategias
de resistencia y organización sindical.
- 1a ed. - Buenos Aires :
Reunir, 2010.
260 p. ; 23x17 cm. - (Experiencia)
ISBN 978-987-21214-2-6
1. Antropología. I. Título
CDD 301
Fecha de catalogación: 03/06/2010

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VILLA CONSTITUCIÓN


Hechos y Protagonistas de las Luchas Obreras Argentinas
La lucha por la democracia sindical en la UOM de
VILLA CONSTITUCIÓN

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El Abordaje Antropológico a Renato Estigarribia

Este escrito fue fruto del Seminario de Metodología de Investigación, dictado por la Profesora Beatriz Kalinsky y publicado en los Cuadernos de Epistemología de la UBA.



Prólogo

Desde que descubrí el sol en su puerta de Tihuanaku, hace ya casi 30 años, recorrí culturas y hombres. Me comprometí con el futuro que se anunciaba justo y humano. El hombre merece aún ese futuro. Por esa preocupación, buscando claves, me acerqué a un seminario de antropología. El estudio del hombre, sus culturas, sus códigos comunes, me aportaría a mi búsqueda interior e incluso contaría con elementos que podría aplicar a diario en mi actividad relacionada con un gran número de diferentes.


Fue así que comencé este trabajo, siguiendo las pautas orientativas que se plantearon. Gracias a la libertad que brindó la cátedra y al compañerismo que se puso de manifiesto desde el primer día, me permití despuntar el vicio literario y darle una forma poco convencional a lo que debía ser un trabajo de investigación. Este texto sólo pretendió expresar mis dudas, exponer mis puntos de vista personales y compartir una búsqueda en común. Fue hecho con honestidad, un valor relativo, pero que inspira a la benevolencia. Espero contribuir, en alguna medida, a lograr una visión humana de nosotros mismos, los humanos.

El abordaje antropológico a Renato Estigarribia


Perdón. Perdonen que les pidan atención pero aquí está parado frente a uds. este espécimen humano que hemos encontrado de casualidad merodeando por los pasillos. Tirando a petizo, 1,52 mts, caja toráxica ancha, no menos de 1,30 mts, paticorto, el cuarto posterior prominente y las extremidades superiores algo desproporcionadas, lo que nos indica que proviene sin duda de un homínido recolector y transhumante, pero miren esa frente angosta y trapezoidal, habla por si sola, y ese cráneo pequeño y aplastado por detrás, muchachos, ya lo hemos visto antes. Los pelos pinchos cubriendo toda la extensión de esa cara chata y de nariz aplastada. No tenemos más dudas, origen mongólico, asiático, traído a estas tierras por las migraciones del pacífico y asentado en la zona andina conformando una etnia particular que hoy conocemos como ki-chuá. Lastima que este vestido y no podamos averiguar mas datos de su constitución antropomórfica, pero seguramente podemos imaginarlo, Bah!, no vale la pena...

Entra Teresina, tímidamente se mueve entre los bancos y pasa al lado del sujeto al que roza involuntariamente, se disculpa. No es nada, pase, dice el personaje. ¿Sos nuevo en el curso?, pregunta en medio de los murmullos que se levantan y no dejan escuchar la respuesta. Oh!, Ha, habla. Eso lo cambia todo. No lo puedo creer, ¡Milagro, milagro! Ante la confusión general toma la palabra el uruguayo.


-Decime vo, hablás español?


-Yo sí, ¿Y Usted?


-Tu no preguntes, que acá las preguntas las hago yo, respondeme nomás ¿qué es la perspectiva antropológica?


-No sé.


-Ajá, entonces dime ¿tus creencias ontológicas son materialistas o idealistas?


-No sé.


-Bueno, bueno, ya nos vamos dando una idea. Dime tu ¿eres, o mejor, digamos, tu te sientes un coetáneo mío?


-No sé.


-Bien, ya casi está. Dos preguntas más y sabremos lo que eres. ¿Tu sos capaz de encender fuego sin un encendedor?


-Si.


-¿Comés pescado crudo?


-Si.


-Compañeros, ustedes estarán de acuerdo sin duda conmigo, estamos en presencia de un salvaje.


Exclamaciones, discusiones, no, gritos que se mezclan con el batifondo de la clase de al lado y algunos que se paran a mirar al sujeto de más cerca, si, no, exclamaciones discusiones, parece que el juicio no es unánime.

Nuestra compañera más critica entona un do de pecho que deja a todos boquiabiertos, aprovecha el efecto y dispara:


-Sos o no sos un salvaje?


-No, no creo.


-Porque decís que no crees?


-Y, tengo mi familia...


-Aha! Que interesante y como está constituida?


-Mi mujer, mis hijos, mi nieta...


-Porqué decís «mi mujer, mis hijos, mi nieta» y no: una esposa, tantos hijos y una nieta?


-No sé, que se yo, porque son míos.


-No te parece que esa es una forma de sometimiento, seguro que tu mujer cuida la casa y no la dejas ir a ningún lado, le pegás a los chicos y no te importa nada de ellos cuando andás por ahí de farra, seguro que sos un machista, un posesivo y lo único que vas a lograr es que tu nieta se vaya con el primero que encuentre porque le va a faltar la contención familiar dentro de un marco de autoestima y valoración, seguro que es a la disgregación y al abandono, a la falta de modelo superador a la que nos quiere condenar la sociedad machista a la que usted defiende, no le parece.


El sujeto bajó la cabeza, se miró las manos y quedó ensimismado. El golpe había sido duro.

Mariatnna, la del dulce nombre finés, rompe el silencio con mesura y decide continuar la exploración:


-Dime jovencito ¿Cuál es tu nombre?


-Renato Estigarribia, señora.


-Que curioso, mezcla de italiano y vasco.


-No señora, de Salta.


-Pero también por ahí llegaron italianos, Renato es una derivación de Romulo y Remo, dos nombres importantes en la formación del latín.


-Pero yo no soy italiano, señora, soy argentino.


-Claro, claro, pero en la formación de este país intervinieron gentes de muy diferentes partes del mundo y si te han llamado Renato debe ser por alguna influencia italiana en tu familia, que por otro lado debe tener una raíz vasca ya que tu apellido es típicamente de esa parte de España.


-Que yo sepa en mi pueblo no había ningún italiano, españoles puede ser pero no en mi familia.


-Y porque te llamás Renato?


-Porque nací el ocho de septiembre el día del Santo.


-Y porque te llamás Estigarribia?


-Me contó mi aguelo que fue el patrón cuando le hizo la libreta para que lo vote que le puso así.


-Ves, esto me demuestra que las influencias italianas y españolas se hicieron sentir de mil maneras diferentes en la formación de la identidad cultural de este país, que aunque ocultas aún para los mismos habitantes se encuentran imbricadas de tal manera que donde escarbes un poquito las descubres, qué feliz coincidencia!

Por primera vez todos asintieron y hasta se amagaron unos sinceros aplausos.

Renato se ilusionó con despedirse, pero no, como se va a ir, si recién nos estamos conociendo, quédese una ratito más, siéntese, por favor, póngase cómodo, cuente, cuente...

Graciela le pregunta, -¿cómo era donde nació?


-Y lindo, los montes, el rancho, un corral, muchas ovejas y algunos perros.


Con mis hermanos íbamos a la escuela de a tres en un burro y jugaba a la pelota todo el día, a la vuelta juntábamos algo para comer y así pasábamos, nomás.


-¿Y extraña?


-Y sí, la niñez siempre se extraña...


-No, digo el rancho...


-Ha. No, no sé si todavía existe...


-Usted cree que estará todo igual que como lo dejó?


-Y no, cuando el hombre se va las cosas se mueren y se vuelven tierra, igual que cuando muere uno.

Chicos, me alucino una cosmovisión diferente, aquí Renato nos habla de la tierra que la identifica como la fuente del origen, parece que incluso el tiempo está en relación con ella, será que nosotros no llegamos a entender o que los códigos de vida con los que se maneja se someten a una irrealidad que nos parece ajena porque no encaja con la realidad que nosotros manejamos internamente y así nos en-ajena o dicho de otra forma nos deja afuera, nos despoja, en fin, qué se yo...


Perdona que interrumpa tus divagaciones pero este caso acredita
un relevamiento un poco más preciso. La voz clara y segura enmarcada por una mata de lindos rulos que se desparramaban sobre el trajecito sastre captó a medias la atención de la audiencia que comenzaba a elaborar sus propios diálogos.


- Por favor Renato, me diría con exactitud cuando y dónde nació.


- Sí señorita, el 8 de septiembre de 1962 en la ciudad de Salta.


- Bien, tu documento y profesión.


- DNI 17.153.468 y soy del gremio de la alimentación aunque ahora estoy desocupado.


- ¿Cobrás seguro?


- Si, soy de los pocos, porque estaba en una planta nacional...


- ¿Y dependés del UCAVI o de la COfares?


- Del UCAVI.


- ¿Siempre por planilla?


- Si.


- ¿Y recibís los extras por la reglamentación 12?


- Los estoy esperando.


- Gracias Renato.


Señores, no hace falta continuar para que ustedes se den cuenta que este individuo se integra perfectamente a la estadística y cualquier otra connotación que quieran poner de manifiesto no pasa de las anécdotas...

En realidad eran pocos los que a esta altura atendían este último diagnóstico, parecía que el tema había perdido todo interés y las conversaciones entre los diferentes grupos habían pasado a cuestiones de otro orden...


Me acerqué a Renato y le dije por lo bajo:


- Flaco, aprovechá a rajarte ahora que parece que están en otra.


Me miró en una ráfaga y salimos juntos, pareció que nadie se daba cuenta de nuestros movimientos.


- Que apretada me pegaron, che, están medio del tomate. Se frotaba las manos como con frío y soplaba con alivio de haber zafado de la situación.


- Flaco - me dijo - invitame un cigarrillo que me dejaron un poco nervioso...


- Sí, tomá. Tengo rubios... Y vos que hacías por acá?


- Nada, como siempre, me doy una vuelta a ver si gano algo...


- Ha, ..


- ¿Tenés dos mangos para el viaje?, me parece que me borro por un tiempo.


Le di la guita, se fue silbando bajito, con cara de contento. Para él no había estado mal, zafó y ganó.

Entré a la clase y quise contar mi diálogo pero todo era una confusión general de voces superpuestas, hasta que la Pillán golpeó el escritorio con sus palmas, me miró fijo y por sobre el murmullo pronunció claramente:


- A ver Winter si se deja de boludeces y nos expone claramente el tema de su trabajo.


Creo, no podría asegurarlo, que vi una chispa en los ojos de la profe.



Planteamiento

Toda búsqueda, presupone un resultado.


Colón buscaba las indias, especies, el oro.


Encontró hombres diferentes, otras cosas,


nada que no pudiera ser reducido en última instancia a lo mismo,


las indias, las especies, el oro.

Una sombra con vida propia, un río de arena azul,


frente a lo realmente nuevo, inédito, sólo cabe la sorpresa


o la identificación por semejanza con lo conocido.


La perspectiva antropológica podrá estar compuesta por las posiciones político ideológicas, las diferentes practicas metodológicas, los presupuestos etnológicos y las investigaciones etnográficas pero creo
que en definitiva depende en última instancia de los valores humanos del antropólogo, el verá en los demás el modelo de hombre que en sí mismo encarna.

Por supuesto, categorías habrá por demás, Don Pontificio de la Cruz será la antípoda del Comandante Marcos de la Serna y sus ciencias y oficios estarán puestos al servicio de dos mundos en pugna, pero antes de abrir juicios quisiera conocerlos, podría estar frente a dos santos o a dos ególatras irreverentes.

En fin, la cuestión:

¿La perspectiva antropológica se refiere a las diferentes ópticas científicas de análisis de una cuestión determinada o a la visual particular del investigador y sus motivaciones personales que lo llevan a desarrollar su investigación?

¿En qué medida los resultados de un trabajo son independientes de los métodos en que se basó su realización y de las expectativas particulares del investigador?

El hombre muestra lo que quiere ver, pero su mirada nos dice qué es lo que estaba mirando, más allá de lo que él cree que ve. En fin que uno deduce, entiende, lee entrelíneas, infiere, bah, que somos inteligentes analistas universitarios, vió?


Entonces también es cierto que habrá un señor describiendo un atardecer virulentamente rojo, porque el ve rojo y le interesa que sea rojo. Y que otro señor desde otro ángulo esté anunciando la noche, porque a esa hora es bien cierto que se viene la noche, y ve todo negro...


Ahora, nosotros sabemos que lo de ellos son opiniones, y que todos los atardeceres tienen los colores propios de la conjunción de tierra, aire y humedad, y que las noches serán claras u obscuras según el ritmo lunar, etc. Así que digan lo que digan, científicamente, atardece. Puede pasar que nos guste el verde, el amarillo, el naranja, nada más fácil, como no han nombrando a ninguno de esos colores quiere decir que ahí están todos. Y entonces escriba quien escriba lo que quiera escribir, el que lea leerá lo que quiera leer. No sé si me explico.


La coincidencia con la realidad debe ser una de las mayores casualidades posibles.

Qué me preocupa entonces?


Que hay miradas y voces: voces que devuelven la confianza en el hombre, niños de ojos enormes como sus vientres que piden explicaciones, manos anestesiadas, de pura piel y tendones, que se extienden, suplicantes y las otras que aún fuertes vapulean los barrotes y se funden en una piedra y un grito. Alertas que estremecen la conciencia. Esas miradas no encierran dudas eruditas, denuncian el hambre, la injusticia, odian y aman cabalmente. Esas voces seguras exigen actos concretos.


Validación

La perspectiva antropológica es igual a la valoración ética del fusil, a la viabilidad de las ciencias, al respeto por los derechos humanos, al vaso medio vacío, a Maradona.


Depende.

Es un hacer social.


Humana naturaleza, la sociedad. Qué hacer?.


Creo que sólo tratar de entender, un poco mejor,


y ayudar en lo que se pueda.


Antes de empezar y al terminar:

pedir perdón.

-Winter, dije con claridad...


-Tiene razón teacher, perdón por el exceso literario,


vuelvo a los libros.

.......................................................................


Renato Estigarribia se sentó en un umbral semiempenumbras, amparándose en el humo de un cigarro de la soledad trasnochada y envenenada de autos que, como ráfagas, pasaban por la avenida.


Pensar le producía un olvidado dolor, se oprimía las piernas y amuraba su espalda decidido a vencer el miedo.


«Me trataron como a un bicho. ¿Es que no soy nadie para nadie? Para que mentí oficio, si no tengo, para que mentí familia si hace tanto que no los veo? Me habrán creído? Para que confié en el bigotudo, no me habrá batido la cana y a esta hora me estarán buscando? Y si me encuentran?. Será que no podré ir más por allá, será que no la podré ver más?. Y si dejo de verla, cuando la vuelva a ver, me volverá a mirar, volverá a fijarse en mi, volverá a hablarme?. Dios mío, qué voy a hacer?.»


En primavera, las madrugadas aún son tan frías como en invierno.

La realidad y el ser de un supuesto antropológico

Tenemos a un hombre, una situación, una historia: la imaginaria y la verídica, ambas en el mismo tiempo. Tenemos un tiempo y un lugar. Tenemos ideas que nos permiten pensar en esas cosas que tenemos. Tenemos otras clases de ideas que nos permiten sentir esas cosas que pensamos que tenemos. Somos. Todo lo que es, es real. Por eso la realidad y el ser son indisolubles. La nada también es en cuanto negación del ser. Naturaleza, vida, materia: la totalidad de cuanto existe es la realidad.

Renato roba de arrebato en los pasillos de la facultad. Está enamorado sin razones de una muchacha estudiante y no lo sabe. Su pasado le pauta sentimientos y culpas. En un mal día lo exponen en un aula como curiosidad viviente. Un escribiente lo hace personaje y quienes lo leen se interesan en su futuro. El sufre de frío y amor. Está en la calle y en el papel. Es teoría y acción. Vive.

La maravilla de la cosmovisión humana es organizar el sentido de la materia, real o imaginaria.

Las interpretaciones parciales de la realidad conforman un todo caótico pero a la vez reducible a lo elemental, nuestra esencia humana.


Ontología, cosmogonía. De donde venimos y adonde vamos. Ser o no ser. Ideas o cosas. Son sólo nuestros miedos e ignorancias los que nos llevan a afirmar el absoluto.


Un remolino estridente sobre un desierto.


Pequeños granos de arena capaces de crear a Dios.


Ilusionismo fatal que nos lleva a escindirnos de la vida y a los tumbos, sin piedad, malalcanzar la muerte.


Minúscula vorágine de individuos, en sociedades soberbias o sensatas, inventando la historia, convirtiendo en osarios sus dominios, lanzados adelante, con sed, con hambre, jamás ahítos.


Entre las arenas brotan algunas flores.


Nuestra humana realidad en algunos casos se encamina al encuentro del ser y es allí cuando parece que lo humano se reconcilia con la naturaleza y la felicidad se anuncia posible.


Renato se estruja las manos, siente que están doloridas como cuando picaba piedras en Tilcara, cuando buscó en la mina una salida y de donde huyó, dejando su vida atrás, hasta llegar a esta madrugada, con el mismo dolor y las mismas ganas de continuar corriendo.


«Así no puedo seguir. En una de esas el bigotudo se calló la boca y todo está igual. Ma sí, yo me juego y mañana voy de vuelta a la facultad.»

A las dos de la tarde comenzaban las elecciones para el centro de estudiantes, el hall de la facultad era un avispero de recelos y entusiasmos, el edificio parecía de papel, carteles por paredes, banderas por techos, volantes por pisos. «La marea crece», «cuidado con la marea», un salvavidas con una «A» de cinta azul y blanca, eran los símbolos que sintetizaban las dos corrientes mayoritarias. Simbología que se va aclarando en la medida que me agregan contenidos a borbotones. La intuición de quien será elegido a partir de haber sido su símbolo el asumido por los demás; la sorpresa de encontrarme en los padrones, después de tantos años... Un microclima con parte de «dejá vu» y complicidad latente.


En ese estado estaba cuando una mano firme se apoyó en mi hombro.


- A vos te andaba buscando, bigote.- Fue sorpresa y al mismo tiempo me lo esperaba. Renato Estigarribia estaba plantado frente a mi sosteniéndome la mirada.


- ¿Hablaste, les dijiste lo que hago?


- No... Por ahora- Le contesté sospechando su temor.


- Y no lo hagas.- Me dijo. -No me vayas a denunciar, yo robo acá porque no sé afanar, y porque estoy desesperado.- Agregó.


Permanecí callado, no lograba convencerme.


- Acá la gente es buena y no se pone loca después, además me dijeron que aquí no puede entrar la yuta, así que estoy seguro. También elijo a quien voltear, vienen algunos bienuditos que tienen bastante mosca en la cartera, no jodo a cualquiera, vos podés quedarte tranquilo, entendés.-


Me estaba llevando a su terreno, pero los preceptos morales pesaban en mi conciencia. -Flaco lo que hacés está mal, - Le contesté. -No me puedo hacer el sota, sería cómplice tuyo, y estaría cagando a mis propios compañeros, entendés.-


-Si, bigote, pero fijáte como es mi caso. Estoy en una casa ocupada, me vendieron una piecita en 500 mangos y los tengo que juntar porque sino me caigo del todo, por lo menos una pieza necesito... No me cages, por favor...


-Mirá Renato, ahora no te puedo contestar, dejámelo pensar. Haga lo que haga te aviso antes, decime dónde encontrarte.

Confusión ética y moral

Nos tutelan los preceptos, las tablas de Moisés, la Torá, el Corán, sacralidad de las conductas sociales, convenidas en leyes que nos exigen esclavitud a su sistema de penas y castigos.


Tomás Borge, brazo y conciencia de la irredenta revolución nicaragüense, enfrentó en la celda a quien había sido victimario de su pueblo y así le dijo: « Tu pena será la cárcel y tu castigo que eduquemos a tus hijos. » Las leyes se apoyan en la moral de un pueblo y el bien común se reclama como fin último.


Quienes aspiran a descubrir los mecanismos que mueven a los hombres y sus sociedades enfrentan los límites morales propios y ajenos desde una relativa neutralidad. ¿Pueden llegar a descifrar sin pasión el pacto de sangre entre jóvenes y brillantes oficiales, orgullosos de sus tradiciones patrióticas y devotos soldados de Cristo, materializado en la ejecución sumaria de un prisionero político; o en la ofrenda simultánea de la vida de unos durmientes meninos da rua, acribillados sin aviso en las escalinatas de una catedral? ¿Es que su calidad de observadores los puede hacer inmunes? ¿Es la ciencia suficiente coartada? ¿De qué material está hecho el corazón de un neutral, y hasta qué punto la neutralidad es posible, si es que es posible la neutralidad?


Cuando el desembarco del Granma fue recibido con una lluvia de metralla que diezmó al contingente de cuerpos mas no de ideales, el que oficiaba de médico entonces debió optar entre sus enseres de curar o un fusil con que defender la vida, su respuesta la cobija una urna honrada en Santa Clara.


Gabriel Celaya, una de las voces que la poesía tuvo para expresarse, maldijo a los que se desentienden y evaden:


«Hago mías las faltas. Siento en mi a cuantos sufren


y canto respirando.


Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas


personales, me ensancho.»


Para él había que tomar «partido hasta mancharse».


Tal vez los cientistas sociales no deban enfrentar tamaños desafíos, sus preocupaciones son de un tono más personal. Se preocupan por su propia injerencia en el hecho social y las consecuencias que su quehacer pudiera producir. Los desvelan el conocimiento que generan y su repercusión, en mérito a sus carreras y en función de modificar realidades que juzgan de determinada manera.


Un antropólogo no es un guerrillero, no es un fotógrafo, no es un químico orgánico, es un especialista en el arte de interpretar los actos de los hombres y explicarlos. Por eso es incuestionablemente humano. Como tal no podrá dejar de involucrar sus sentimientos y definir una perspectiva. Podrá optar entre toda la gama de alternativas posibles, de su elección depende junto a que clase de hombres y en que tipo de sociedad y de mundo prefiere vivir y soñarse.


Su oficio le impone comprensión de la variedad y particularidades de todos los hombres, que respete las diferencias culturales y conozca los bienes y condenas de la sociedad en que se inserta, que logre el apartamiento necesario para evitar prejuicios e injerencias, que descubra y devele. Lo que la ciencia no podrá definir jamás es que el antropólogo sea fascista, conservador, liberal, progresista o revolucionario.


Para mis preferencias debería encarnar un espíritu universal, más que poeta, lo quisiera sabio, seguro, firme en sus convicciones, las cuentas claras con las deudas morales, el haber crecido con los principios éticos. Buscador incansable de las claves que nos permitan continuar el camino del perfeccionamiento humano. Lo quisiera rastreador de huellas, delfín y golondrina. Serpiente emplumada y dragón. Un vigía capaz de decir un día ¡Hombre a la vista!


Así lo espero, aunque no confiaría ciegamente en que lo logre.


Subí apurado las escaleras , se me había hecho la hora del seminario, igualmente me detuve en publicaciones del centro de estudiantes y compre el cuadernillo: «El antropólogo inocente», de Barley; me habían recomendado su lectura. Llegué al aula agitado, la clase ya había comenzado:

- Al símbolo el sujeto le da significado.- argumentaban. - El individuo o la sociedad elije entre lo que conoce para optar por el símbolo.


- A mi me interesaría trabajar sobre la historización del vinculo. Dijo ella y él propuso hacer la diferencia entre lo simbólico y la lengua.


Tomé nota en mi cuaderno: Símbolo - ícono (analogía) - índice.


- ¿Cómo dijiste?, interrumpí.


- Índice- Repitió.


- ¿Y?


- La marca, la huella, como en una foto.- Me explicó.


- Polisémico, dijo alguien. ¿Cómo?, pregunté.


- Que tiene varios sentidos..- Me respondieron.


Antropología simbólica. Escribí como título y desde allí uní con flechas:


Hermenéutica = símbolo, significados.


Estructuralista = elementos combinados.

Semiótica = signos.


¿Cognotivistas? = psicologista.


Sociologismo estético.

¿Pero qué es todo esto? Estaba confuso, no lograba entender. En mi interior vivía un conflicto de sentimientos que me dispersaba. En este momento, escribiendo en mi computadora, trato de descifrar los apuntes que tomé ese día y no logro recomponer el significado de las palabras. Me doy cuenta que en esa clase rozaba a la ciencia. Que mis compañeros se entendían, dominaban un lenguaje, lo que es casi dominar la ciencia. Que desde mi virtual ignorancia intervenía apelando a la intuición, al sentido común, a la gracia fácil de combinar palabras bien sonantes, pero que en realidad era un intruso en un lugar que no me correspondía, y me siento un enano bufón divirtiendo a la audiencia complaciente.


¿Es que alcanza con sentir, aunque sea desde el alma, si no se profundiza en el saber, si no se domina realmente la ciencia.?


¿No seré un farsante que se cree capaz de jugar un papel inefable y solo moveré a la risa, la compasión y la pena de quienes verdaderamente saben lo que están haciendo.?


¿Y en el afán de justificarme escribiendo este relato -porque escribir me apasiona-, no estaré aportando más confusión que certezas?

Ahora que ya pasaron tantas cosas, recordar ese día me vuelve a sumergir en una nube de humo. Lo que sucedió entonces y después fue revelador, por eso me atrevo a continuar.

.......................................................................

Al terminar la clase me acerqué a la profe y la invité a un café.


- Tengo que hacerte una entrevista.- Le dije.


- A mi?- preguntó - en serio me lo decís?


- Y, sí. Yo estoy investigando lo que es un antropólogo y vos sos la única que conozco.


La carcajada franca la volvió adolescente.


Cruzamos al bar Pigmalión, enfrente de la facultad. Sentado en un banco sobre la vereda estaba Renato con la cabeza hundida entre las manos. Le franqueé la puerta a Machi colocándome de tal manera que ella no pudiera verlo. Adentro casi todas las mesas estaban ocupadas, las conversaciones se entremezclaban en un murmullo general, animado, dinámico, contagioso. Nos sentamos contra la pared, espejo, madera, plantitas colgantes, un café y una lágrima.


Comenzamos la entrevista. Muy formal, grabador por medio, la linealidad de su carrera, su itinerario, se fueron confundiendo con el rumor del lugar. Hice un esfuerzo por no fumar.


Un antropólogo de carne y hueso


Hablar de ella la sofocaba, entre ahogos pasaron desaparecidos, miedos y exilios.


- ¿Porqué elegiste ser antropóloga? Le pregunté.


- Creo que como todos: conflictos personales que uno trata de resolver mediante conocimientos académicos. Aunque los interrogantes siempre siguen estando-. Me respondió.


Su mirada retrospectiva era evasiva, pasaron 15 años de docencia en un segundo y cuando su voz se fue haciendo un hilo delgado volvimos al presente.


- ¿Cual sería la especificidad del antropólogo? La pregunta le devolvió la seguridad de su saber.


- Bueno, el modo de plantearse las preguntas, de desarrollarse en el campo y los vínculos que se establecen- Podía explayarse y lo hizo. -Yo realizo lo que se llaman entrevistas en profundidad, teniendo en cuenta el contexto, buscando un conocimiento coparticipado.

- ¿Es una de las maneras de hacer antropología, Machi?


- Claro, hay varios modelos, cada uno se pone la ropa que mejor le queda. Está el antropólogo heroico, el dedicado a temas tradicionales, el neutral, lo que llamamos realismo etnográfico, que sería entrar, mirar, fotografiar, escribir y salir. Y cuando se sale ya está, se acabó. Todo lo contrario a lo que se llamó «investigación - acción», allá por los '60, antes de los sucesivos golpes militares, cuando el modelo era el de antropólogo militante que se consideraba vocero de los excluidos. Yo creo que se equivocaron. La disciplina científica necesita de la teoría y ellos la subestimaron. Ahora, yo soy partidaria de lo que se conoce como know is for use, «conocimiento para ser usado», es decir, crear un conocimiento que sirva para algo. Recogés los datos, escribís y volvés a discutir tus ideas con quienes, se supone, las elaboraste.

De la facultad entraban y salían más estudiantes que de costumbre, eludiendo los carteles y las pancartas, Irina se abrió paso cruzando los brazos sobre sus carpetas y apuntes. El barullo no la malhumoró, por el contrario parecía disfrutar la situación y su cara rubia y pecosa no perdió la sonrisa. Renato la vió de inmediato, se levantó del banco de un salto y quedó rígido como en un alerta de caza. Sus ojos se afilaron aún más y los músculos de la cara se le contrayeron. Cruzó corriendo y se puso a su par, tímidamente, pero con voz clara y como subrayando las palabras y las eses, le dijo:


- Hola, soy Renato, ¿ te acordás de mi? Hace mucho te estoy viendo y pienso siempre en hablarte.


Ella le respondió con dulzura:


- Sí, yo te ví en la clase y quería decirte que lamento lo que pasó y, no sé como pedírtelo, pero perdonálos...


Sus ojos se volvieron aguamarinas y apoyó su mano sobre el antebrazo de él en señal de despedida.


Renato no supo reaccionar, sintió que algo importante había sucedido en su interior pero no podía describirlo. La vió alejarse y continuó soñándola como lo venía haciendo pero ahora tenía su voz, su olor y su mirada.

-¿Y en que estás trabajando, Machi?- pregunté.


- Ahora con presos, antes con locos. Mi tema desde hace cuatro años es cómo adaptar la ejecución de las penas privativas de libertad a las condiciones socioculturales. Vos sabés que las cárceles no sirven para nada, incluso hay todo un proceso de criminalización para quienes caen en las «garras» de la justicia, con comillas, aunque a veces se le vayan las comillas. Y esto es más así en el caso de mis presos, que son de Neuquén, indígenas, gente de campo, chilenos inmigrantes y que han cometido un crimen-.


Aquí la charla comenzó a ser diálogo, ambos sabíamos de que estábamos hablando.


- Yo creo estar más cerca de incumplir el «no matarás» que de robar.- Machi se abría a su problemática diaria.


- Lo que busco es que ellos puedan darle un sentido a lo que han hecho, de manera tal que no acepten ser tratados como no personas, que mantengan su dignidad.


- «Humillación no es sumisión», decían las paredes de Sierra Chica «Jamás vencidos», agregué.


Ella se miró adentro y dejó libre su pensamiento:


- Siempre tengo que aclararme que no soy yo la que está presa. Así y todo hay gente que me considera fría, porque no huí despavorida cuando llegué por primera vez a una cárcel y me encontré con una pared ensangrentada con restos de sesos y pelos, los mismos presos habían matado a un buchón. O cuando a una presa que tengo la operaron sin anestesia y la encontré destruída en su celda. Tuve que mover cielo y tierra para que fuera al hospital y se recuperara. Hago de todo, ahora mismo soy vendedora de moscas de pesca que fabrica uno de mis presos y también comercializamos verduras, que cultiva otro. Estoy en contacto con las familias, les llevo cosas, un disco de Soda Stereo, que aunque parezca mínimo, en esas circunstancias puede ser fundamental... Intervengo en los juzgados, pretendo fundamentar un cambio enel sistema y para eso trato primero de que los jueces lo comprendan.

Comprometerse hasta los huesos, empeñar el corazón, vivir la vida del semejante más que la propia, o hacer de las otras la nuestra.


Anhelos puestos es un trabajo que se va convirtiendo en la vida misma, y el compromiso que se vuelve misión, y la heroicidad que se convierte en un error cuando la razón aporta su cuota de sensatez.


Se me remueven las piedras del pasado.


Veo una historia llena de desgarros y cicatrices mal cerradas.


Maldigo nuestro dolor que no cesa, que nos vuelve a hacer pacientes, dolientes testigos del dolor ajeno. Maldigo la lucidez de vernos yacentes entre los humillados y desprecio nuestra ciencia inepta para explicarnos el cómo y el porqué de tantos males.


Maldito momento de maldita angustia que me desdibuja el rostro. Veo cruzar mil vidas en la mesa del café, con rumbo audaz o cobarde, la mía a dado vuelta atrás, desanda sus pasos y se extravía . Es sólo cuestión de tiempo, llegará sin pena, segura, nada hay que pueda hacer sino maldecirla, feroz, por ser tan cruel, por no permitirme olvidarla cuando más lo necesito. Maldita que todo lo embebes con tu saliva y en todo lo nuevo ya te impones. Malditos mis ojos que no dejan de verte, que arrancármelos quisiera para volver a reir en tu ignorancia.

Pedimos dos cafés más, un vendedor insiste por su moneda, continuamos la charla.


- En esos momentos, me dice Machi, los conocimientos científicos adquiridos no importan para nada. Después sí, al elaborar los conceptos teóricos que ayuden a entender las cosas. A mi, al otro, a los juzgadores y a la opinión pública. De todas maneras no podés ir al campo en bolas, primero tenés que leer, estudiar lo más posible con qué te vas a encontrar.-

En su jadeo presiento que me está por contar algo importante.


- Hay que tener cuidado con lo se llama la interferencia antropológica, me dice y acelera el ritmo del relato. Es cuando te metés con tu propio discurso. Yo tengo una metida de pata fenomenal, tan grave que la he descripto en un «paper» sobre eso que titulé «Flor de pecado». En un estado de emoción violenta le dije al juez. «Disculpáme tus fueros, pero sos un hijo de puta», cuando me dí cuenta de las consecuencias estuve al borde del llanto.

Lo trágico se volvió cómico y largamos la carcajada, ya era hora que le planteara mi encuentro con Renato Estigarribia.


Me acodé sobre la mesa, y conspirativamente la puse al tanto de lo que sucedía.


- ¡Pero esto es grave!- Exclamó Machi. ¡Gravísimo! No podemos quedarnos de brazos cruzados, a ver, ¿Qué hacemos?.- Se planteó algunas alternativas pero las descartó de inmediato.- Lo primero es hablar directamente con él. Vamos, Jorge, vos sabés donde vive.-


Tres cuadras a paso firme, ella irradiaba resolución para enfrentar la situación y al mismo tiempo se la veía reconcentrada en sus pensamientos.


Llegamos, era una casa baja de fachada estrecha, colonial, la única ventana que daba al frente estaba tapiada con ladrillos recientes, empujamos la doble puerta de madera y una gata tricolor corrió por el largo pasillo hacia el interior, la seguimos. En semipenumbras avanzamos sorteando escombros humedecidos de orines. La estridencia de un huaino bailantero nos fue guiando hasta un patio embanderado de pañales y ropas descoloridas. A Machi la casa le recordaba los sitios más abyectos en los que le había tocado estar, el agua, los meos, papeles, basura, la llevaron a una posición profesional. Se tensó, eléctrica, al escuchar los llantos y los gritos. El dolor, el espanto y la música provenían de un mismo cuarto dividido con cartones. Entre retazos de colchones se apiñaban una decena de chiquilines. Una cholita adolescente, borracha de cerveza, harta de berrinches, desencajadas las manos y las piernas gruesas, golpeaba con un cinto de cuero los cuerpecitos hechos un almácigo. ¡Basta de llorar!, ¡Basta! ¡No griten más! ¡Ya me tienen podrida! ¡No me los banco más! Y pegaba, levantando en cada golpe una nueva ola de aullidos.


Machi reaccionó inmediatamente, intentó detenerla. Ví en los ojos de la chica una decisión de enfrentarla. -¡Quietos todos! -Grité. El instante quedó petrificado. Los ayes se ahogaron en la sorpresa. El ritmo del radiograbador pasó a primer plano.


En el marco de la puerta se recortó la figura maciza de Renato.


- Pues, qué es esto, Alba.- Dijo.- Deja en paz a los chicos, pues.- Agregó y dirigiéndose a nosotros nos nombró. -Bigote, ...señora.- Invitándonos a salir.


- Me llamo Jorge, podés decirme «negro», y explicanos qué pasa acá.


- Disculpen, Alba está un poco picada, - dijo - pero ella no es mala. Cuida a los chicos de todos mientras están fuera. Se pasa a veces, pero no hay quien cuide sinó, entienden.


Humildad, resignación, fatalismo, la pena seca de confrontar con un medio abrumador que violenta y trastoca las conductas naturales. Machi fue concreta, no quería dejar traslucir su conmoción.


- Estigarribia, yo vine a hablar con Usted, de la chica me ocuparé después. Quiero hacer un trato: nuestro silencio a cambio de que no vuelva a verlo por la Facultad.-


Renato aceptó en un murmullo. -Como usted diga, señora- y cuando comenzamos a desandar el pasillo lo escuché decir detrás mío: -Me cagaste, bigote...-


El empedrado de la calle estaba humedecido, un haz de neón lo hacía brillar metálicamente.


Machi se despidió.- Me voy a casa, Jorge, estoy hecha pelota. Tengo una amiga que está en minoridad, la voy a llamar a ver que se le ocurre.-


- Chau, ...cuidáte- le dije, cerrando la puerta del taxi al que se había subido. El aire estaba fresco y decidí caminar.

Dos mundos


Pegote de sabor amargo en mi boca, un cigarrillo mal quemado en tres pitadas. Ciudad indecente, hipócrita, que esconde perversiones y miserias. Mundos superpuestos como escalera mecánica que devora escalones unos sobre otros, como compactadora de vidas que forma la pasta base para la elaboración de su inhumana realidad.


No me refiero a lo marginal. Los clasificados de los diarios publican tres páginas de servicios sexuales, aproximadamente son 600 avisos por página: 1800 avisos, que involucran entre 4 y 10 personas: 12.000 visibles, a la que hay que sumarle otra cantidad igual o superior que no lee Clarín. Nuestro Buenos Aires alberga 25.000 hombres y mujeres dedicados a la prostitución. Pero esto no es lo interesante, sino que cada una de ellas atenderá medianamente a 4 clientes diarios (100.000), que no serán los mismos todos los días. Reduciendo la estadística digamos que roten cada 10 días, esto da como mínimo 1.000.000 de hipócritas porteños, con suficiente poder económico e invalidez moral, que son en definitiva los verdaderos sostenedores de este esquema.


No quiero entrar en otros detalles estadísticos: consumo, violencia pública y privada, desnutrición, salud mental, condiciones de trabajo, marginalidad, etc. Para que abundar en los detalles si lo que importa es darse cuenta en que recipiente se cocina la sopa.


Los antropólogos de formación académica tienden a centrar sus estudios en sociedades externas a la suyas y por un particular sentido de lo exótico, primitivas o diametralmente opuestas. De esa manera creen adentrarse en «lo nuevo», encontrar diferencias «notables» y «descubrir» aspectos culturales «desconocidos». En fin que se entienden como pertenecientes a una categoría excluyente de hombre y sociedad. Resulta por lo menos difícil encontrar alguno que se refiera a loshombres, incluyéndose en esa misma definición, como sujetos multiétnicos y pluriculturales, capaces del cielo o del infierno, amantes y asesinos, provocadores y poetas, como los papúas o los neoyorquinos, los coyas o los hamburgueses, los talibanes o los argentinos.


Para que ir tan lejos. Para conocer otros mundos basta con cruzar la calle, encontrarse realmente con el otro, y buscar su profundidad. Nuestra sociedad está llena de caras, idiomas, culturas, razones y locuras, solo hace falta estar dispuesto a encontrar lo que las medianías dominantes buscan ocultar haciendo tabla rasa, pregonando un ser nacional parecido al aviso publicitario de un shoping o al estereotipado hincha de fútbol que muestra la cocacola, con pañuelo anudado en la cabeza y cara de idiota feliz.


En fin, que aquí quiero decir que debe haber una antropología argentina tan rica y variada que le daría envidia a nuestro viejo amigo cornelius. Que no me parece una ciencia inútil. Que este mundo necesita, igual que nuestra casa, muchos buenos antropólogos que sean capaces de mirarse en el espejo e intentar explicarnos nuestra propia realidad.

Llegué cansado, me esperaba mi amiga Sandy con un ramo de jazmines para la ensalada. La naturaleza provee cerezas en almíbar y en estos días es luna llena.


Le conté el trabajo de una compañera del curso sobre la Carpa Blanca. Con qué respeto, humildad y conciencia había sido hecho, como en base a fotografías, y dichos de los mismos protagonistas había podido reflejar toda la riqueza de la situación. Sin involucrar su mirada le permitía a cualquiera, así no conociera lo que estaba sucediendo, comprender y vibrar al unísono con esos maestros que dictan clase de humanidad.

La noche volvió de su desvelo y encendió estrellas sobre la ciudad.


Machi cerró la carpeta, corrió las cortinas de la ventana de su departamento y se quedó mirando el cuadrado de cielo, se transportó a la inmensidad del sur por un instante. A esta hora su amiga de Flacso ya debía haber llegado a su casa. Discó el número.


- Te llamo por el caso de unos chicos,- le dijo después de los saludos-. Son demasiados en una pieza, diez o doce, más o menos, están siendo mortificados por una pobre chiquilina alcohólica y el cuadro parece que se irá deteriorando cada vez más, fijate que podés hacer.


-Qué barbaridad, Machi, no te mortifiques. -La voz amiga trató de serenarla- Hay un programa de ayuda en donde los puedo meter. Dáme todos los datos que los voy cargando en la compu y los mando por email al centro-.


El drama de la miseria fue transformándose en información, nombres, edades, sexos, dirección, espacio físico, diagnóstico, solicitud, evaluación, urgente. Las letras luminosas titilaban en la pantalla, el modem comenzó su ritual de diafónicos sonidos, el arrullo de bits ingresó en la línea y unas vidas pasaron al ciberespacio a disposición de quien quisiera valerse de ellas...

Sería bueno, Uruguayo, que termines pronto tu trabajo. Aquí me gustaría contar el impacto que producen las nuevas formas tecnológicas de comunicación e información en la sociedad y sus individuos, pero estoy seguro que tu podrías hacerlo mucho mejor; es así que te invito a participar de este relato e insertar en este lugar tus conclusiones. Por mi parte sólo quisiera agregar un párrafo que escribí hace un tiempo:

"Acerito, te puede llegar a partir al medio, es una maza. Lechera, la gorda, blanca, la tirás al montón y te llevás unas cuantas. Japonesa, chiquitita y con lo colore como el ojo de los japonese, dificil de agarrar, pero son las más baratas. Al hoyo, a fusilar."


¿Quién les habrá enseñado, cómo habrán hecho para saber el nombre y las reglas de las bolitas estos chicos de diez años?


Una historia que, sin remontarnos a la antigüedad, debe comenzar a mediados del siglo XIX, digamos hace unos ciento cincuenta años. Pensando en generaciones, calculando que a la bolita jugamos todos los chicos entre 5 y 10 años, son en promedio generaciones de 5 años, unas 30 generaciones, llevadas a la medida del hombre mayor una tradición cultural de 1500 años.


Los soportes de información son aleatorios a la cultura misma.


En las culturas iletradas se mantienen normas e historias por miles de años, en todo caso la letra y el símbolo podrán ayudar a pervertir la tradición oral, pero no la pueden impedir. No importa el papel, la imagen satelital, el mapa de bits, la voz y la memoria son más fuertes.


La comunicación verbal, social, humana y el trabajoso placer de recordar y pensar son parte de nuestro ser. Al inanimado Walt Disney o al insufrible Mauro Viale les recordaría una tradicional sentencia: los muertos que vos matáis gozan de buena salud.»

Así fue pasando la semana, cada cual en sus oficios y preocupaciones.


Alba cambiando pañales, sufriendo sus crisis de abstinencia, ahogando en cerveza su desamparo. Los chicos vendiendo estampitas. Los grandes ausentes.


Renato día tras día, sentado en el banco frente a la facultad, con la paciencia de un árbol y el fervor del sol, esperando verla pasar, pensando... «Qué profundos sus ojos, me hundo en su mirada y se me abuena el corazón. Sonrisa que me convierte en tigre, le florecen los dientes despertando alegría. Y qué buena es, me pidió perdón, a mi que soy menos que nada, perdón por algo que ella no hizo, por los demás, es una santa... Pero es mujer, me ardo pensándome en su adentro».


Hasta que una tarde la supo cerca, caminó a su lado, se rozaron sus manos, avanzaron a un mismo paso hasta llegar a la puerta, ella entró despreocupada. Renato cumplió con su palabra, Irina giró la cabeza, no comprendió porque él se detuvo. Le sonrió tímida y agitó su mano.


El mundo


El lunes amaneció frío con nubarrones pesados como plomo, al medio día el relámpago iluminó la ciudad haciendo más negra la jornada.


El trueno se confundió con la embestida de la tanqueta que derrumbó el portón de la casa. Entraron quince policías de fajina a la carrera. El grito: ¡Nadie se mueva, Federal! Subrayado por dos disparos secos. Luego fue todo confusión, gritos, llantos, golpes, la policía formó un cordón y fue gomeando a los ocupantes al celular, ¡Vamos, vagos de mierda, vamos mierdas. Vamos carajo!. Crónica TV encendió las cámaras en la vereda enfocando a los que subían, las luces enceguecieron a los uniformes, la cara de Renato desencajada quedó prisionera de la cámara, en directo se presentó ante millones de todo el país.


En Tilcara unos chicos comían su sopa frente al televisor, de pronto saltaron de sus bancos y gritaron: -¡Mamá, mamá, vení que acá está papá!-


Renato aprovechó el instante de la ranura de luz que se le abría y embistió al cerco. Corrió con todas sus fuerzas calle arriba, detrás de él los perseguidores.


- ¿Dónde, dónde?- preguntó la madre en el rancho.


- No, ya se fue, estuvo un minuto, pero ya se fue.- La tristeza y la angustia volvieron a unirse en la cara de los hermanitos. En ese momento comenzó a llover. Una catarata de agua cubrió las espaldas de Renato.


- ¡Jefatura, jefatura! Acá González, se nos escapó uno y llegaron de la tele. ¿Qué ordena?, jefe.-


- Vayan despacio, González, no quiero bardo. Llamo a Interior y lo instruyo. ¿Comprendido?


Los zapatos llenos de agua, zigzagueando de vereda a vereda, Renato corría por su vida.


- Si, ¿Qué hay?- preguntó el ministro manteniendo oprimida la tecla del conmutador.


- Por el desalojo ese, Señor, disculpe que lo moleste, pero parece que llegaron cámaras y un bolita se nos escapó. Salieron al aire algunos bastonazos.-


- ¡Será posible, carajo!-. Retumbó la voz en el despacho. -Para qué mierda nos hacen gastar millones y no hacen una bien! Agarren al que se les fué y yo veo que hacer.- La lluvia golpeaba sobre las ventanas como tratando de entrar.

Renato llega agotado a la facultad. En la puerta, Irina. Ella siente el peligro en el jadeo empapado de sudor y miedo, lo toma de un brazo.


-Vení- ¿ Qué te pasó, qué te pasó?. A los tirones, lo empuja a un rincón bajo la escalera.


-Tomá abrigate- le dice, envolviéndolo en su impermeable.


Se escucha una gritería destemplada. La policía en la puerta detenida por los estudiantes, ¡No, no pueden entrar! ¡No pasan! La voz de Vicki sobresale sobre las demás, es un piba pero tiene el plante y la seguridad de su convicción. ¡No pasan! ¡Vía!


- Estamos siguiendo a un prófugo, se metió acá.- Quieren explicar, mientras la lluvia repica sobre los cascos.


Los estudiantes se amontonan, forman una valla humana que cierra el paso.


Renato temblaba, Irina lo abraza, tranquilizándolo. Lo siente frágil y fuerte, amedrentado pero valiente, ignorante y sabio. La proximidad la retrotrae a experiencias pasadas. Comienza a contarle su historia con los hombres:

«Una vez me pasó que vi la luz de una ranura, puse la mano para taparla. La pared se derrumbó y pude trabajar conviviendo con otras gentes. Me enseñaron que los hombres son los hacedores de la vida, de la realidad y de la historia. Me enseñaron que los hombres se relacionan entre sí en su cotidianeidad y que por esta acción definen y redefinen una sociedad y su cultura.


Aquella vez me encontré hablando con un cura franciscano que me dijo «¿Y vos, porque venís a estudiar a mi gente?». «Porque la gente no es ni suya ni mía. No vengo a robarle una oveja de su rebaño» Contesté de mal modo. Sabés lo que pasó, Renato?. El cura y yo nos miramos largamente, hasta el dolor. Sentados frente a frente, mientras la lluvia acunaba el tenso momento, por la ventana pequeñísima un niño mitad tierrita húmeda, mitad cachete paspado, quebró con sus ojos la innecesaria estupidez. El cura y yo nos sentimos identificados. Dos boludos, tan inmensamente boludos que nos pusimos a llorar. Entonces ambos salimos por la ranura, (quizás esa ventanita) a hacer con compromiso y respeto lo que sabíamos hacer: la teoría a cuestas, el conocimiento próximo y la posibilidad de combinarlos.»


-No se porque te cuento esto Renato, concluyó Irina, pero siento que tenemos muchas cosas en común.


El estaba conmovido. Le dijo gracias y quedaron en un largo silencio. Luego, sus ojos se encontraron. Renato no pudo contener su corazón que le estallaba, en un suspiro ronco le pidió: - Dejáme que te bese, así sea lo último que haga en esta vida.-


Sus labios se acercaron, suave, tenuemente. Más que un beso fue una entrega del alma. En el corazón de Irina se confundieron los afectos de su familia, de sus hijos, de su historia de vida, compromisos y sueños, y dejó sus labios quietos recibir ese beso que iba a su encuentro. En el corazón de Renato se encendió la luz, llegó a su clímax, fue suave y comprendió que el amor tiene muchas formas, que ésta era la suya y se sintió dichoso. Irina dejaba caer sus lágrimas con una sonrisa tierna y humilde, en los ojos de Renato se encendieron estrellas, sonrió y se sintió seguro. Había llegado más alto que nunca, había logrado lo que más quería. Si la vida le daba otra oportunidad todo lo que quisiera, trabajo, reencuentro con los suyos, amor, respeto, todo podría conseguirlo ahora, había cambiado, él era otro. Irina sintió lo relativo de su vida sin problemas, redescubrió la genuina felicidad basada en los demás, se reflejó en él y se vió tierra, brotada de vida, encarnadura de lo bueno y hermoso.


Dos seres diferentes se habían transformado mutuamente en otros que a sí mismos se veían mejores.


El vocerío en la puerta era infernal, «¡fuera la yuta, fuera la yuta!», se había formado el coro (confirmando la tendencia contestataria del repertorio que supo registrar una compañera). El Rafa con su vieja barba marxista se divertía como chancho. Afuera seguía lloviendo sobre los policías.

Crónica Tv hacía su negocio.


- Violento desalojo en Capital Federal. Nuestro equipo de exteriores en el Congreso de la Nación con el diputado de la bancada oficial. Adelante, por favor. «Estos son los que nos quitan el trabajo a los argentinos, ocupan y destruyen nuestras propiedades. No pueden ser tratados de otra manera, que se vuelvan por donde vinieron. Acá no los queremos. Por eso hoy volveremos a presentar un proyecto de ley que regule la inmigración ilegal y nos ponga a salvo de esta invasión y este deterioro de la calidad de vida de todos los que trabajamos honradamente para hacer la patria». Gracias, gracias y ahora nos trasladamos a nuestra Alta Casa de Estudios donde aparentemente se están registrando novedades.-

«¡El que no salta es un botón, el que no salta es un botón!» retumbaba en el hall, mientras los del centro de estudiantes y las autoridades que estaban en ese momento llegaron a un acuerdo con el comisario que se cubría con un paraguas negro: ellos mismos recorrerían toda la facultad buscando algún extraño y lo entregarían.


Irina y Renato corrieron al aula donde estaban enfrascados en la lectura de un informe. Todos los miraron extrañados al verlos entrar tomados de la mano, pero sin dejar de prestar atención al tema. No habían pasado más que unos instantes cuando se abrió de golpe la puerta. Del grupo se adelantó un estudiante alto y lampiño. -Estamos buscando a un extraño-, dijo.


La profe iba a hablar pero la detuve con el gesto y la mirada.


Irina levantó sus ojos aún humedecidos y respondió por ella: - No, aquí somos todos compañeros-.

Machi sintió lo mágico del momento. No sabía lo que había sucedido, pero Renato Estigarribia estaba sentado en su aula como un alumno más y debía asumir el riesgo, ella confiaba en esas palpitaciones que estaban más allá de la lógica y la ciencia, sus ojos volvieron a iluminarse y con una sonrisa giocondina les pidió a los visitantes: -Por favor, cierren la puerta-.


***


Conclusiones

Cuando comencé este trabajo eran más las dudas que las certezas.


De acuerdo a la guía que se planteó realicé las preguntas pertinentes. A la primera, respondo que la perspectiva antropológica es la del individuo, más allá de su método. A la que inquiere sobre la validez de los resultados, arriesgo a que éstos podrán ser útiles en manos de quienes sepan utilizarlos. Y es a ese saber que debemos contribuir.

Participar de este grupo me ha enriquecido enormemente. Agradezco la paciencia y el respeto con que me han escuchado. Pido perdón por los errores que pude haber cometido y por la ignorancia en muchos temas.


Siguen en pie algunos viejos y nuevos interrogantes, pero ahora siento que comparto con ustedes la misma búsqueda.

Renato continuó estudiando, con mucho sacrificio y voluntad. Volvió con su familia y es maestro de sus hijos allá en Tilcara.




Buenos Aires, 29 de julio de 1998.

Carta al rector de la Universidad

Cuando recomencé la Facultad una decisión administrativa casi me deja fuera. La enfrenté con esta carta. Un año después fui reincorporado.

Buenos Aires, 19 de marzo de 1998

Sr. Rector de la Universidad de Buenos Aires

Dr. Oscar J. Shuberoff

Atte.:

Me dirijo a Ud. a fin de solicitarle reconsidere mi pedido de rematriculación en la Universidad

Tenemos un país que entre sus bienes patrimoniales se ha jactado tradicionalmente de su capacidad de generar inteligencia, cosa realmente insólita si la cotejamos con su historia reciente, pero en definitiva creencia abonada con algunos muchos ejemplos personales, premios Nóbel, profesores en prestigiosas universidades del mundo, literatos exiliados, teóricos, economistas, artistas laureados y consagrados en el exterior. En fin mucha inteligencia desparramada por doquier. Pero qué nos ha pasado? Cómo aún podemos sostener este criterio frente a realidades tan rotundas como la carpa blanca, los resultados nulos de exámenes de ingreso a distintas facultades, las escuelas rancho premoldeadas, la no investigación y no ciencia, la deseducación televisiva, el eficientismo improductivo de las estructuras económicas, impuestas a los establecimientos educativos, carentes de otro objetivo que no sea el cumplimiento de imposibles presupuestos?

Tal vez el modelo primermundista juzgue, como uno de sus objetivos deseables, que nuestros futuros profesionales se reciban en aquilatadas universidades del idolatrado mundo anglófono, logrando así mantener la tradición de argentinos triunfadores en el exterior y de paso abaratar el costo interno en educación.

Porqué, dirá Ud., hago todas estas reflexiones?

Tal vez será por un sueño que tuve:

Estaba en un despacho, la luz se filtraba por las cortinas dándole al espacio un aire tranquilo y envolviéndolo en una neblina granulosa. Sobre el escritorio, de buena madera tallada y tapa de vidrio, se apoyaba un portarretratos y un teléfono lleno de internos.

-Bienvenido Winter, tome asiento, por favor. Mi anfitrión me indicó uno de los sillones frente a él.

Después de algunas palabras formales la conversación entró a girar en las funciones de su cargo.

-Nuestra responsabilidad es conformar una inteligencia nacional, capaz de abarcar el conjunto de los saberes del mundo y adecuarlos a nuestras necesidades de desarrollo, profundizar la investigación y elevar año tras año el nivel de educación general, es una tarea, casi le diría, estratégica. Cada nueva camada de profesionales e investigadores multiplica el desarrollo de cada área: campo, ciencia, técnica, ciencias sociales. Desde aquí vamos formando el perfil de nuestra nación, es una tarea apasionante.

Quedé impresionado por las responsabilidades de ese hombre, me sentí una pequeña parte dentro de un todo complejo y dinámico, una sensación de pertenencia me llamaba a incluirme en la tarea.

Se puso de pie, lo imité, y con formalismo me dijo:

-Es un gusto darle la bienvenida a nuestra Universidad, esperamos que encuentre un buen nivel de profesores y los ámbitos adecuados para desarrollar todas sus inquietudes.

Estaba emocionado, turbado en mi natural modestia y sabía que agradecer estaba de más.

-Me comprometo, dije, a dar de mi lo mejor posible para llevar adelante estas líneas de acción. Cuente con mi humilde aporte.

Nos estrechamos las manos con firmeza, el apretón se prolongaba, mi mano que había sostenido la tensión comenzó a languidecer; sentí que se diluía y todo mi cuerpo se sumergía dentro de esa palma que sometía ahora todo mi cuerpo. Lentamente me transformé en una pluma fuente, gorda, negra, con un capuchón ribeteado en oro y punta redonda. La mano me sostenía con tres dedos.

-El expediente 1.926 Doctor. Resolución 6.686 rechazando pedidos de reincorporación. Anunció la secretaria.

Me apoyó duramente contra el papel y me hizo dibujar una «J» pronunciada, descendente y panzona, luego unas pocas ondulaciones y el remate vertical, su firma rutinaria, aunque precisa, quedó en el margen derecho de la hoja.

No volví a verla hasta el miércoles 18 de marzo.

Ese día mi hijo de doce años me sacudió el hombro a las siete de la mañana.

-Despertate viejo, dejá de soñar, que me tenés que llevar a la escuela. La alegría tempranera, de compartir esos ratos con mi pibe, me armó de paciencia y tolerancia cuando, ya cerca del mediodía, estaba haciendo la cola en la Facultad de Filosofía para inscribirme en las dos materias que cursaría este año.

Sólo dos chicas para cerca de dos mil alumnos recibían las planillas de inscripción y respondían los pedidos más intrincados con una dosis pareja de burocratismo, buena voluntad, estoicismo y desesperación.

El vocerío, envuelto en pancartas y notas pegadas sobre los muros, se concentraba en la pequeña ventanilla que parecía un televisor empotrado en la pared. Certificado de domicilio, denuncia policial, comprobante del CBC, no se reciben mas notas, quien sigue, señor haga la cola, por duplicado, pedí un duplicado, con el documento no, idiomas segundo piso, departamento de historia arriba, señor devuélvame la birome, quien sigue. ¿Hay que anotar todas las materias en el mismo renglón?, ¿cuál es el código de los seminarios?, ¿puedo anotar más de una en el mismo horario?, ¿puedo presentar otra planilla, porque quiero cambiar de materias, cómo hago?

-Aquí la parte administrativa, lo académico en el departamento respectivo. Ud. Señor.

-Vengo a anotarme en estas materias, dije, pero primero quisiera saber si ya resolvieron mi pedido de reincorporación.

Un hada rubia, de rulos y anteojos me anunció la amargura.

-Tengo malas noticias para vos.

No creí que fuera posible. La firma, hecha con mi propio cuerpo transformado en pluma fuente, estaba allí delante mío, clausurando ilusiones y anhelos.

-Pero, ¿porque?, si en mi nota expongo claramente los motivos por los que dejé tantos años de ser alumno, y como a pesar de todo continué vinculado al trabajo intelectual.

-Sucede que no estás en el censo del 96, y como no estás en el sistema, no puedo hacer nada, lindo.

-Pero, pero, pero.

-No.

Los estudiantes me fueron rodeando y solidarizándose con mi situación.

-Yo que vos iría a la Comisión Nacional contra la Discriminación, no puede ser que te nieguen el derecho a estudiar.

-Bueno en realidad no dicen eso, sino que me inscriba de nuevo en el ingreso y después verán.

-Pero vos bien podrías ser profesor de esta facultad, cómo no te van a reconocer todo lo que hiciste, si yo estudié con tus libros sobre la historia del movimiento obrero y sé que publicaste otras cosas más.

-Si, la Editorial Experiencia, Casa de las Américas, Editorial Reunir... Muchos años... Si empecé siendo un poeta urbano, ofreciendo mis versos por los bares de Corrientes, La Paz, Politeama... Publicando luego en diarios y revistas de los países que visitaba. Viajaba cargando una mastodónica máquina de escribir eléctrica y prefería dejar la ropa cuando me pasaba de equipaje...

-Para mi es un caso de violación de los derechos humanos, tendrías que ir a los organismos.

-Claro, terció una linda morocha con la que una vez había tomado un café en Platón, te discriminan políticamente, por tu pasado.

-Te parece? Caí preso siendo estudiante de filo en los 70, miembro del centro de estudiantes, me acusaron de subversivo, unas semanas desaparecido, unos años en Devoto y en Sierra Chica. Pero yo me amparaba en la constitución, creo que ahora se intenta respetarla, no te parece?.

-Pero vos creés en los pececitos de colores, si sos un tipo potencialmente peligroso te limpian de un plumazo. Acá te vamos a defender desde nuestras agrupaciones, vos sos una bandera de lucha, flaco. Exigimos tu reincorporación, es lo menos que te debe esta Universidad.

El hall de la Facu comenzó a llenarse de comentarios y opiniones, me sentía en medio de un huracán y mis sentimientos pasaban de la desazón a la bronca. Mi objetivo había sido reencontrarme con la gratificante sensación de estudiar, aprender, producir, ejercitar mis aún inquietas neuronas en temas que ahora, con 45 años y como Director de una Escuela de Danzas afro, el Danzario Americano, me llevan a conectarme con culturas y sociedades diferentes. Fue por eso que me decidí por Antropología y busqué profundizar métodos de conocimiento. Pero sin buscarlo me encontraba de vuelta en el centro del conflicto y urgido a decidir.

-Además es ilegal, agregó una compañera alta y maciza, la razón que alegan es improcedente porque vos no tenías conocimiento del censo y si te quieren censar, que te censen ahora y chau. Andá a ver a un abogado o al Ombusmann.

-No, que vaya a los diarios, a las radios, así se entera todo el mundo y vas a ver como lo escuchan.

-Bueno, muchachos, gracias a todos, los interrumpí, realmente me reconfortan. Voy a pensar un poco y después vemos.

Vivo a dos horas y media de caminata desde la Facultad, no lo sabía, pero esa tarde fue lo que tarde en llegar a mi casa. Como explicarle a mi hijo, a mis amigos, a todos los que me alentaron a seguir estudiando, que ya no lo podría hacer... Hay momentos de incertidumbre difíciles de superar. ¿Cómo sostener la fe en los valores humanos, cuando ves por todos lados como reina la corrupción y la arbitrariedad? ¿Cómo mantenerte del lado de la justicia en medio de la impunidad? ¿Cómo reafirmar una moral cuando la inmoralidad se vende como una virtud? Esa noche, lo nefasto se presentaba ante cada cosa.

-Tomate un té, me aconsejó mi amiga Cecilia.

El saquito era de Ceilán, vi a miles de niños descalzos y desnutridos juntado esas hebras sobre campos bien abonados. En el azúcar, zafreros sudorosos con las manos vendadas con trapos viejos.

La cucharita se apareció entre balancines despóticos. En el agua vi la sed, en el vapor los desiertos y el dolor.

-Es que sos un idealista, divino. Me dijo acariciándome el pelo.

Bajé la mirada y cerré los ojos.


Esta mañana el hada me llamó por teléfono.

-Estuvimos considerando tu caso, y queremos que sigas en la Facultad, tendrías que escribirle una nota al rector y presentarla en Viamonte, luego aquí te inscribimos condicionalmente hasta que te den respuesta.

Sólo pude decir: « Gracias ». No encontré otra palabra para expresar toda la inmensa gracia que me inundó. « Todavía vale la pena » -pensé para mis adentros-. Me puse a escribir.


Pienso que tal vez el que leyó mi nota anterior no me conocía, tal vez ésta sirva para ello. Mi pedido lo haré público, tal vez así encuentre más respuestas a las dudas que se me han planteado. Tal vez mi sueño se repita con otro final.


Esperando una resolución favorable a esta solicitud, lo saluda a Ud. muy atte.:


Jorge Winter

LU.: 72/1497

NEOMALTHUSIONISMO PREVENTIVO (O DE CÓMO ELIMINAR EL HAMBRE ELIMINANDO A LOS HAMBRIENTOS)

Trabajo presentado para el Seminario de la Cátedra de Pensamiento Latinoamericano. Prof. Juan Rosales. Diciembre 2003.

El presidente Bush eligió como obsequio para el novato presidente de Argentina N.K., un ejemplar original de un trabajo de Malthus sobre teoría económica, escrito en 1798. Este gesto indicaría el aprecio que el representante más cabal del neoliberalismo militarista de eeuu tiene por esas ideas, al tiempo que reconocería valerse de ellas para la formulación de sus políticas y estrategias de control. También sería un claro mensaje para su visitante, en el sentido de irlo preparando para recibir el tratamiento que le corresponde como representante de una porción marginal de la periferia de un imperio en vías de expansión.

Malthus fue aquel que afirmara que la población crecería geométricamente en contraposición al crecimiento matemático de los recursos económicos (1). Es decir, que el crecimiento económico desembocaría indefectiblemente en un aumento explosivo de población. Esa gran masa de población, que no podría incorporarse al aparato productivo, se convertiría en un excedente marginal. Las formas de regular este fenómeno, según él, serían la disciplina moral, léase sexual, que sobre fundamentos religiosos, éticos y legales, frenara la tasa de natalidad. Pero en caso que estas prevenciones no dieran resultados, Malthus confiaba en la propia naturaleza. La miseria, con sus secuelas de enfermedades, la guerra y en última instancia la misma falta de alimentos restablecería el equilibrio. El hambre acabaría con los hambrientos.

Pero para decepción del precursor positivista, dos cosas comprobaría la historia futura. Primero, que el desarrollo científico económico, en un modo de producción socialista, sí era capaz de satisfacer las necesidades de toda la población. Y segundo: los hambrientos no se resignarían a morir de inanición.

Sin duda, como dijera un líder de la revolución china, la principal contribución a la paz mundial de su país era darle de comer todos los días a sus mil millones de compatriotas. Pero salvo ésta, como otras pocas experiencias, por caso Cuba o Vietnam, que opusieron políticas de estado en contra del capitalismo, la batalla fue ganada por éste tras la caída del muro y el hambre reina en sus dominios.

Así resulta claro que la letal carencia de alimentos que padecen dos tercios de los habitantes que sustentan a este sistema, no es una consecuencia "natural" de la escasez, ni de la imposibilidad técnica de generación de recursos. Muy por el contrario, es una consecuencia "orgánica" del modelo económico. Inherente a sus principios, premeditada, planificada, necesaria para garantizar los máximos beneficios posibles para las élites que lo instrumentan.

Aún así, para el capitalismo un mundo hambriento y explotado no es suficiente. En función de sortear sus crisis de producción -en especial la reconversión energética y tecnológica en marcha- y el cuestionamiento político-ético planetario, para su lógica reduccionista el mundo alberga una cantidad intolerable de habitantes.

Los mecanismos que ha puesto en marcha incluyen los que anticipaba la teoría clásica, adecuados a los tiempos modernos, y una nueva estrategia, cuya perversidad haría ruborizar al mismo Maquiavelo. Entre los medios "visibles", sobre los cuales mucho se ha dicho ya, podemos puntualizar:

Las guerras localizadas que además de sus efectos directos incluyen una zaga de elementos que las hacen especialmente mortíferas sobre las poblaciones civiles. El uso de desfoliantes, minas personales, residuos radioactivos - en la reciente guerra de Irak se usaron armas con uranio enriquecido no solo en los misiles sino incluso en el parque de infantería. -, que convierten a las secuelas en formas permanentes e indiferenciadas de exterminio. (2)

El mismo modo de producción irracional que emplea técnicas contaminantes y traslada industrias letales fuera del territorio de los países centrales, que las condenan en su legislación y son repudiadas en todos los convenios internacionales. Tal los casos emblemáticos del tabaco y la industria de la droga, (juntas representan una de las ramas más importantes del comercio mundial, detrás de la armamentística), que producen para la muerte al tiempo que matan a sus propios productores, reducidos a condiciones miserables de trabajo. Por no nombrar al resto de las industrias contaminantes y los regímenes de trabajo fabriles que se aplican en todas las áreas periféricas.

También tenemos que puntualizar las terribles consecuencias que para la vida de las poblaciones tienen las técnicas intensivas de extracción de recursos naturales no renovables, con sus secuelas de desertificación de las tierras y creación de masas nómades de población hambrienta donde antes se encontraba un eco hábitat estable.

A todo esto debemos sumarle otros instrumentos más directos como las enfermedades manipuladas, el SIDA representa tal vez la mayor experiencia en este sentido, o la política diferenciada de los laboratorios medicinales que desinvierten en la investigación de endemias mientras diseñan una farmacopea que se centra en las anomalías más complejas para las cuales sólo tienen acceso los sectores de mayores recursos.

Por último restan mencionar los planes de esterilización, llevados a cabo muchas veces compulsivamente o sugeridos como un medio idóneo de control de la natalidad. Mucho más podría agregarse en torno a cada una de estas políticas y de otras más que no mencionamos, pero es suficiente este punteo para comprender cuan en el centro de los objetivos se encuentra el limitar el número de la población mundial, por cualquier medio que sea. Lo que sí hay que remarcar es que se articulan de manera tal de servir a la reproducción y retroalimentación de las ganancias, generando una cada vez mayor acumulación de capitales que sostienen el desarrollo del mismo modelo. Destruir la población y el propio planeta parece ser un buen negocio.

Un párrafo aparte merece el capital financiero generado por los excedentes producidos en gran medida por las industrias mencionadas y particularmente por el ahorro de prácticamente todos los habitantes del planeta (vía depósitos bancarios, previsionales, contribuciones impositivas aplicadas al consumo (3), etc. que se vuelcan al mercado de capitales accionarios), lo que da por resultado la actual situación paradojal en que las principales víctimas de la expoliación empresarial son sus propios dueños, financistas o accionistas. La deuda externa, que en este año representó la mayor transferencia de la historia hacia los centros de poder, es el principal mecanismo de sometimiento y disciplinamiento de los países periféricos.

Por supuesto que todo esto no se ha llevado a cabo sin una resistencia permanente, a veces más visible y explosiva, otras latente y reflexiva. Los pueblos pauperizados y los sectores marginados han luchado por su básico derecho a la vida de mil maneras. Desde nuestra perspectiva, los piqueteros o los sintierra brasileros son los ejemplos más cercanos, pero el mundo entero se encuentra movilizado frente al hambre.

Junto a ellos los grupos más sensibles o concientes se han articulado en un sin fin de organizaciones que denuncian y proponen alternativas a ese modelo. Los foros sociales mundiales, como la labor de redes de asociaciones civiles y partidos políticos de oposición, han logrado obligar a la adopción de convenciones internacionales que en algunos casos son aceptadas por los gobiernos centrales a regañadientes o "con la mejor buena voluntad" y en otros vetados o ignorados directamente, como han hecho los eeuu con protocolos sobre biodiversidad, protección del medio ambiente o desarrollo de armas nucleares. Si bien, por el momento, estos pasos no representan más que paliativos, si son una manifestación concreta de la lucha por la sobrevivencia que la humanidad encara cada día con más decisión.

Pero el tema del que nos ocuparemos aquí, por su gravedad, consecuencias y determinaciones, tiene un carácter estratégico y debe ser llevado al primer plano en las prioridades de confrontación.

Vamos a tratar de explicar lo más claramente posible la problemática de los alimentos transgénicos, que junto al patentamiento de las estructuras genéticas, son los más recientes eslabones de la cadena de dominación.

Los cultivos transgénicos, con particular importancia el de la soja, representan una de las estrategias más complejas y articuladas que están poniéndose en marcha en la actualidad. Su análisis permite ver un modelo paradigmático de cómo el capitalismo crea, organiza e instrumentaliza una nueva rama de producción en función del rediseño del mundo.

El descubrimiento de las estructuras genéticas, la identificación de las propiedades de cada gen y su posterior manipulación posibilitaron el intercambio de propiedades entre diferentes especies y distintos organismos. Así fue posible trasladar las propiedades de resistencia a la sequía que poseían determinas plantas o animales a otras que carecieran de ellas, (la soja incorporó, por ejemplo, genes de escorpión africano). También se logró aumentar los rindes, acelerar el crecimiento, o modificar la apariencia de los productos.

Esto fue presentado como una panacea por sus promotores y especialmente por una compañía americana, Monsanto, que sería la encargada de poner en marcha la explotación comercial de las semillas transgénicas y de su modelo de producción y comercialización. Lo primero que hizo Monsanto fue asegurarse el monopolio de sus semillas, por un lado ofreciendo una variedad estéril, es decir que la planta no tiene la capacidad de generar nuevas semillas, y por el otro con un estricto control de la producción de las que sí son fértiles para impedir su uso amparándose en sus derechos de patentamiento, es decir conservando la propiedad sobre la descendencia.

Sobre el tema del afán de privatizar y patentar las formas de vida que se logren modificando en algo su estructura genética, digamos que resulta una pretensión tan temeraria y absurda, que no puede entenderse sino a partir de la coerción del poder sobre la razón. Pensemos que prácticamente todas las formas de vida sobre la tierra pueden estar sujetas a algún tipo de manipulación, de tal modo que al final tendríamos un mundo donde cada planta, cada animal y cada elemento del consumo humano tendrían un único propietario. El introducir un gen, entre los cientos de miles que constituyen un organismo no autoriza ni por lejos a reclamar propiedad sobre él, ya que su existencia depende del proceso natural de la vida. Ese proceso, ese desarrollo múltiple, complejo e interdependiente de la naturaleza toda, - aire, agua, sol, minerales, etc.- no puede reclamarse como propio, son las condiciones de existencia del propio universo, del cual el hombre no es más que una minina parte, pese a la estúpida soberbia de unos pocos. (3)

Hoy por hoy, Monsanto es el dueño de la soja. Ha logrado reemplazar la planta original por la de su propiedad e imponer un modelo de producción que vuelve absolutamente dependientes a los productores. Por un lado los ata a la recompra de la semilla, pero para que ésta germine y se desarrolle requiere una altísima dosis de agroquímicos.

Los agroquímicos, entre los cuales el glifosato es el principal, devastan toda biodiversidad actuando como un antibiótico para los cuales las plantas transgénicas son inmunes. Estudios realizados en diversas partes del mundo dan datos concretos. En una zona de Inglaterra donde se experimentó con este producto prácticamente desaparecieron las mariposas y otros insectos. En Argentina la frontera apícola está cada vez mas alejada de la zona agrícola. En la India han desaparecido especies naturales que eran básicas para la medicina natural. Pero los efectos que la exposición directa a los agroquímicos producen en los seres humanos son comprobados a diario en todos los ámbitos de la sanidad. Afecciones de piel, vías respiratorias, digestivas, crecimiento abrumador de enfermedades varias, diferentes formas de cáncer, malformaciones en los recién nacidos, etc, etc.

En nuestro país son varias las causas que se tramitan en la justicia por este motivo. En Córdoba se han presentado pruebas concluyentes de los efectos mortales que el glifosato ha producido en la población de un pueblo que linda directamente con los cultivos de soja. El caso, aún sin resolución, es un testigo de lo que sucede en miles de otros. La complicidad de las instituciones con los poderes económicos es evidente.

Pero la agroindustria tiene otras consecuencias sobre las poblaciones que parecen ser ignoradas en la formulación de los cálculos de costo beneficio. La siembra directa, intensiva, sin rotación, agota los nutrientes del suelo volviéndolos estériles en un lapso relativamente corto (10 años), dependiendo de su riqueza mineral inicial. Requieren cada vez mayores cantidades de fertilizantes hasta llegar a un punto en que el proceso no puede ser revertido, es decir tierras que ya no podrán ser aplicadas a otro tipo de cultivo.

El cultivo intensivo y homogéneo de soja transgénica captura cada vez mayores áreas agrícolas. La Argentina produce un 95% de soja transgénica contra solo 5% de soja natural. La superficie destinada a su producción equivale al 45 % del total de su superficie agrícola. Es el primer exportador mundial y el segundo productor después de eeuu. Representa más del 50% de las exportaciones del país. Por ejemplo la provincia de Santa Fe tiene más del 90% de su superficie cultivada sembrada con soja.

Esto tiene repercusiones ecológicas y sociales trascendentes. Por un lado la lógica económica derivada del tipo de explotación lleva a la concentración en muy pocas manos de la tierra. En el área pampeana sólo entre 1992 y 1997 se habían reducido en más del 30% la cantidad de explotaciones, de entonces a hoy la concentración sin duda habrá aumentado otro tanto.

La tecnificación implica también una especialización de la maquinaria agrícola que ata al productor a ese monocultivo al tiempo que requiere un mínimo de mano de obra, dejando entonces a los unos dependientes exclusivamente de un modelo productivo que no podrán reconvertir cuando inexorablemente se agote y a los trabajadores rurales desocupados, sin tierras, sin medios de subsistencia, forzando su migración a las ciudades donde dependen de los planes asistenciales sin poder aplicar los conocimientos que les son propios. De este modo desaparece también una cultura que permitiría en el futuro reencausar el modelo agrícola nacional.

Las poblaciones locales pierden asimismo sus fuentes de provisión de alimentos volviéndose dependientes de los mismos. Productos básicos, como leche y sus derivados, frutas, legumbres y hortalizas tienen que ser importados del exterior o distribuidos en el país para cubrir las necesidades de áreas que antes eran perfectamente autosuficientes.

La desaparición de la biodiversidad, como el desmonte y la incorporación de tierras vírgenes a la producción, provocan cambios climáticos y rompen los equilibrios biológicos. Así a los estragos que pueden producir nuevas plagas se suman los efectos de sequías e inundaciones recurrentes como los vividos en Santa Fe, Córdoba o la Provincia de Bs. As. que implican un costo social y económico incalculable. El panorama del desierto nordestino de Brasil, el sertao, donde se puso en práctica el monocultivo de la caña de azúcar hasta fines del siglo XIX, muestra la imagen futura de estos suelos.

Pero el mayor daño no es el producido al eco hábitat y a la estructura social, sino las nefastas consecuencias que directamente afectan al organismo humano con el empleo de la soja como alimento. Este poroto y sus derivados tiene un alto contenido proteico, su uso en el mundo se ha generalizado como forraje para los animales. Europa lo importa con ese destino, pero tiene absolutamente prohibida su producción local y exige identificar claramente cualquier alimento humano que la contenga, al tiempo que alerta a su población sobre las imprevisibles consecuencias que puede tener su consumo.

Consecuencias imprevisibles pero seguras. Trastornos hormonales, resistencia a los agentes activos de los medicamentos, baja de las defensas inmunológicas, anemia, descalcificación, son sólo algunas de las consecuencias comprobadas en las poblaciones obligadas a su consumo. Poblaciones entre las cuales la nuestra es un caso testigo. Como en tantos otros renglones nuestro país es sujeto pasivo de diferentes tipos de experimentaciones tanto en los planos macro económicos como sociológicos y biológicos.

Aquí la organización que nucléa a los mayores productores de transgénicos (AAPRESID, Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa) han instrumentado un plan que llamaron "soja solidaria", destinando el 1% de su producción a los sectores de más bajos recursos con la excusa de buscar acabar con el hambre. -Los cargamentos de "soja solidaria" llegan a casi todo el país, ayudados por las donaciones de gasoil de Chevron-Texaco. (5) En pocos meses han logrado introducir el consumo de soja -un alimento casi desconocido en la dieta nacional- en centenares de comedores, escuelas públicas, hospitales y geriátricos, mediante una amplia red de capacitadores encargados de "enseñar" a cocinar la soja y "difundir sus valores nutritivos". De acuerdo a la información brindada por el coordinador de la campaña, Ezequiel Schnyder, unas 700.000 personas en todo el país se "benefician" directamente con el programa, aunque "si incluimos a quienes se autogestionan, y consiguen en forma directa la donación del poroto, se podría decir que cerca de un millón de personas están adheridas al plan, directa o indirectamente". Una de las estrategias de los promotores de la campaña es la donación de máquinas productoras de "leche" de soja a escuelas o comedores incapaces de obtener la cantidad de leche de vaca necesaria para responder a la creciente afluencia de niños con déficit alimentario. Los resultados de la campaña son aún inconmensurables, pero se pueden avizorar varios elementos de riesgo. Sergio Britos, investigador del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), advierte que "la leche de vaca es parte irremplazable de la dieta de los niños, por lo que su reemplazo por la mal llamada "leche" de soja provoca déficit de calcio, y la limitada capacidad del organismo para absorber el hierro presente en la soja aumenta las probabilidades de anemia". Por otra parte la soja GM (Genéticamente Modificada) consumida en Argentina posee altas cantidades de residuos tóxicos. Al igual que en otros países, los controles fueron flexibilizándose al ritmo de las necesidades de las transnacionales impulsoras del "nuevo modelo" agropecuario: hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos, el máximo de residuos de glifosato permitido en cultivos o alimentos derivados era de 0,1 ppm, pero a mediados de los años 90, junto a la implementación de la soja RR (Marca de la semilla de Monsanto: Roundup Ready, resistente al glifosato), el máximo fue establecido en 20 ppm, un incremento de 200 veces el límite anterior. Nunca se realizaron en el país análisis para comprobar la cantidad de residuos presentes en los alimentos elaborados con soja. En julio de 2002, el Foro para un Plan Nacional de Alimentación y Nutrición, organizado por el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, que preside Hilda González de Duhalde, elaboró un documento titulado "Criterios para la incorporación de la soja". Allí se dice categóricamente que "el jugo de soja no debe ser denominado "leche" pues no la sustituye de ninguna manera". Al tiempo que se advierte que la soja no debe ser presentada como una "panacea alimentaria" y se "desaconseja su uso en niños menores de 5 años y especialmente en menores de 2 años". Estas conclusiones fueron ratificadas en el proceso de discusión que culminó con la Jornada de Discusión Técnica "Soja y Alimentación", convocada por el mismo ente estatal en diciembre de 2002. Inclusive el documento preliminar, "Consideraciones sobre la soja en la alimentación", destaca la necesidad de introducir en la roturación de los productos elaborados con soja la inscripción de leyendas aclaratorias: "No recomendables para menores de 5 años" (en los envases de porotos de soja y bebibles de soja), y la inscripción: "Este producto no reemplaza a la leche" (en el caso del jugo de soja). Observaciones que no son tenidas en cuenta por los promotores de la campaña "solidaria", cuya población objetivo son justamente los sectores más vulnerables: niños y mujeres embarazadas que concurren a comedores asistenciales. La misma advertencia es realizada en el informe "Mitos y verdades de la soja", elaborado por la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND). Allí se advierte que mientras la leche de vaca contiene entre 110 y 140 mg de calcio por cada 100 ml, el jugo de soja sólo contiene entre 2 y 13 mg. Por otra parte -continúa el informe- "la forma en que la naturaleza presenta el calcio en la leche de vaca es más aprovechable por nuestro organismo, en cambio que el calcio de origen vegetal es de pobre utilización". La alta concentración de fitatos presente en la soja interfiere su absorción, al igual que ocurre con el hierro y el zinc, dos minerales de máxima importancia: el primero, como protector contra anemias y el segundo, por su papel en los procesos inmunitarios. "El problema con el poroto de soja es que prácticamente ninguno de los micronutrientes que contiene es absorbido por el organismo". A pesar de estas advertencias, las autoridades -nacionales y provinciales- miran para otro lado, mientras la "soja solidaria" impone nuevos hábitos alimentarios en función de los intereses de las grandes empresas semilleras extranjeras y de los terratenientes nativos.

"Tiene que quedar documentada la manera en que se toman las decisiones y quiénes las toman, porque dentro de diez años, cuando se analicen los impactos, hay que saber quiénes son los responsables" señala Walter Pengue, experto en Mejoramiento Genético Vegetal de la UBA, poniendo de relieve un aspecto central de la crisis actual: la impunidad con la que las clases dirigentes toman decisiones que afectan a millones de ciudadanos argentinos. La imposición de la soja en los segmentos más vulnerables de la población está creando una suerte de apartheid alimentario. Mientras las clases acomodadas pueden continuar con una dieta diversificada, grandes masas de excluídos deberán conformarse con "alimentos para pobres", consumiendo los excedentes que los grandes productores agroindustriales no pueden colocar en el mercado internacional.

Para Jorge Rulli, uno de los principales referentes del Grupo de Reflexión Rural (GRR) "Muchos siguen repitiendo que Argentina es el "granero del mundo", pero ese es un diagnóstico equivocado. El actual modelo agropecuario nos está transformando en una "republiqueta sojera". El monocultivo está destruyendo la seguridad alimentaria y la vida rural, y en ese sentido es la antesala del hambre. Yo creo que con esto Argentina se anticipa al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), en el sentido de que se nos asignó un rol como país en la división internacional del trabajo en los marcos de la globalización. Un rol de productores de soja." Mientras tanto, estas iniciativas "solidarias" sustentadas en la idea de que "pobres habrá siempre", amenazan con arrasar la diversidad nutricional que caracterizó históricamente a Argentina, repartiendo entre los pobres las sobras del modelo, y subordinándolos con el eufemismo de "enseñarles a comer".

La autonomía de las conductas de millones de personas está en juego ante la uniformación de las prácticas alimentarias operada bajo la hegemonía de los oligopolios productores de semillas GM y alimentos y, con ella, la capacidad de formar ciudadanos libres y dotados de un pensamiento crítico capaz de transformar la realidad en beneficio de las grandes mayorías nacionales.-

Así termina la nota que acabamos de resumir, en ella son claramente visibles los alertas que desde diferentes sectores de la sociedad se alzan frente a los peligros inmediatos del modelo alimentario basado en la soja. Pero desde cada punto de vista las consecuencias últimas son sólo esbozadas, pareciera que reduciendo el problema a su propia especificidad sin considerar las derivaciones futuras en ámbitos como la educación, la capacitación laboral, el desarrollo físico mental y los niveles de salud enfermedad, de las poblaciones afectadas, pudiera mantenerse la discusión dentro del ámbito científico, reservada a los expertos y fuera de los ámbitos del debate público, político y social.

Lo cierto es que esta estrategia forma parte de un rediseño del mundo, no de otro modo podemos entender la compulsión con que los gobiernos son obligados o simplemente adoptan sin evaluar, a instrumentar políticas "sociales" que apuntan a estratificar la pobreza, normalizándola y creando una nueva categoría escindida del resto de la población. La alimentación está en la base de esta construcción.

Para el capitalismo globalizador, en su etapa de hegemónica concentración mundial, no valen ya pruritos como los derechos humanos, transformado en un genocida confeso, sostiene que eliminar el hambre del mundo consiste, como postulaba Malthus, en eliminar a los hambrientos. Sólo que ahora ha descubierto una forma mucho más sutil para acabar con ellos: dándoles de comer.

El caso de la soja es paradigmático, pero no por ello son menos perniciosos otros productos biotecnológicos, que como el caso del maíz, son la base de la alimentación de pueblos enteros.

México en ese sentido sufre el mismo destino que nuestro país pero con la doble tenaza de la dependencia a eeuu, ya que debe importar desde allí el maíz que consume, esto en virtud de los acuerdos del NAFTA y de los subsidios agrícolas que reciben los productores estadounidenses que han logrado destruir el cultivo natural local. La soberanía alimenticia, esto es el derecho de todo pueblo a producir los alimentos que consume, es hoy una de las prioridades que con más decisión debe ser planteada ya que, sin eufemismos, los alimentos de países enteros están en manos de compañías estadounidenses o multinacionales.

Un párrafo aparte merecen en este sentido los productos elaborados por la ingeniería alimenticia. Prácticamente un sin fin de ellos, desde el jamón al dulce de batata pasando por el huevo en polvo o el azúcar , sin mencionar por obvios todos los aderezos, edulcorantes, bebidas y alimentos "chatarra", no contienen prácticamente ningún elemento natural y si en cambio se elaboran en base a formulas que logren obtener el más económico sucedáneo posible. De este modo los alimentos industrializados pasan a formar parte del mercado distanciando cada vez a los consumidores del productor y reemplazando los mecanismos de la estacionalidad a favor de una oferta monopólica permanente.

Esto además configura un factor determinante de control sobre una población cautiva. El avance de esta tendencia puede observase en cualquier supermercado, donde las superficies dedicadas a la oferta de alimentos naturales sin procesar, no sobrepasan el 10% del total.

Otra temática relacionada, que es oportuno mencionar, es la de la industria farmacéutica. Su incidencia en la salud es perversa. El objetivo de la medicación no es en ningún caso la cura más efectiva, natural, económica y libre de efectos secundarios. Por el contrario apunta a cautivizar al paciente, si fuera posible de por vida. Así apuntan a un sector de la población con recursos económicos suficientes como para sostener los gastos farmacéuticos y de atención que le permita alcanzar una expectativa de vida digna, dejando en manos de dios al resto. Dentro de esta misma lógica, los grandes laboratorios experimentan con aquellos sectores más desprotegidos los paliativos para cuadros de alta complejidad, destinados a extender la dependencia farmacológica y técnica de los sectores mas adinerados, mientras desisten de cualquier política de investigación y desarrollo que frene las enfermedades más comunes y que mayor mortandad producen en el planeta.

Para reforzar la naturalización de este modelo, más allá de la violenta imposición del orden económico social, se refuerza a niveles abrumadores el aparato ideológico, fundamentalmente a través de los medios de comunicación , pero más orgánicamente por medio de la educación. El pensamiento crítico busca ser erradicado, la formación técnica apunta a la formación de operarios no creadores y las expresiones artísticas deben transformarse en productos culturales dependientes de la industria del sector.

Hasta aquí esta estrategia neomalthusiana parece apuntar con nuevas y viejas armas a reducir o controlar la población excedente, pero: ¿sólo se trata de matar a los hambrientos?, ¿de eliminar a los pobres sobrantes?, lamentablemente no termina aquí el horror.

Malthus fue sólo un hombre más de su época, su teoría encajaba perfectamente en el espíritu e ideología de una parte mayoritaria de la sociedad civil y científica de entonces. Es por esto que va asociada a otras visiones y perspectivas. La más conocida es el darwinismo, que en apretada síntesis podría enunciarse como la supervivencia del más apto en el camino de la evolución natural. Spencer, en Inglaterra, trasladaría estos conceptos al ámbito social, otorgando derechos naturales a los más fuertes y justificativos científicos a la desigualdad y la explotación. Condorcet y Retzius en Francia, Closson en eeuu, y posteriormente un Rosemberg en la Alemania nazi, desarrollaron y llevaron estas ideas a la práctica política.

Todos estos teóricos, desde distintas disciplinas, ciencias políticas, antropología física, geología, arqueología, apoyándose todos ellos en la biología, argumentaron a favor de la concepción de razas diferentes, afirmando a la aria, anglosajona, europea, como superior morfológica, cultural, intelectual y moralmente. Las razas inferiores estaban determinadas por sus características físicas, (se midieron y comprobaron "científicamente" las diferencias antropométricas, en especial la de los cráneos, el color de la piel, la altura, el ancho de las caderas, etc.) y ellas daban cuenta de su carácter y moral. Tales serían haraganes, tales taimados, tales otros casi idiotas. Se construyó así la teoría agenésica ( pureza e impureza de la raza), bandera del racismo, razón del genocidio, fundamento de los destinos manifiestos.

¿Sería ahora simple casualidad si especuláramos con la próxima aparición de una teoría similar, rémora de aquel pasado, que catalogara a los futuros sobrevivientes de este mundo en un nivel de sub-raza humana?

Avalados por la inefable biología, potenciada hoy por el develamiento del genoma, la neurociencia, la biotecnología y el aparato jurídico correspondiente, los próximos malthusionistas podrán comprobar entre nuestros pueblos herederos del hambre, índices diferenciales que no son difíciles de prever: menor talla, menor peso, menor coeficiente intelectual, menor habilidad para las destrezas finas, etc, etc., y propondrán obrar en consecuencia.

Así llegamos al fin de este breve y terrible panorama. Ahora podemos ver cómo todas las técnicas en juego se complementan. Detrás de un plan alimentario basado en la soja transgénica, en la preventiva dosis diaria de un analgésico o tras la edulcorada novela televisiva lo que está planteado es el rediseño de este mundo, de nuestra sociedad, de su cuerpo y su cultura.

Frente a esto no cabe sólo la denuncia. Más allá de la propia condición todos somos víctimas, hambrientos, marginados, pobres, explotados, consumidores, víctimas de un mundo pensado y diseñado por pocos para pocos, en el cual debemos dar batalla por nuestra propia supervivencia y la de nuestros hijos.

La confrontación ideológica-política es fundamental. Pero en esta instancia a la reflexión más profunda, al análisis más preciso, al compromiso absoluto con todas las formas de organización y lucha; asumiendo su variedad como riqueza y sus múltiples contenidos como ideario pluralista y posible, a todo esto, hay que agregarle una cuota de desesperación.

La urgencia es tal que la demora en sumarse a la lucha no puede ser entendida sino como un suicidio. No se trata sólo de tenerle miedo a la muerte, sino de coraje para vivir.

Jorge Winter

11-2003

1- Malthus (1744-1829) "Ensayo sobre el principio de población", 1798.

2- Irak ya había sido contaminado con radioactividad durante la primera guerra del golfo y luego durante los permanentes bombardeos previos a la ocupación.

3- Las grandes empresas de servicios privatizadas son las principales recaudadoras, en ese sentido se convierten en la principal fuente de recursos del estado que termina cautivo de sus rendiciones. El negocio financiero que realizan con esos fondos es al mismo tiempo una sangría para los presupuestos nacionales y alimentan en una buena parte la masa total del capital especulativo.

4- En la India, una mujer ha levantado su voz, Vandana Shiwa es una especialista en genética que merece ser escuchada por todos.

5- Extractos de la nota publicada en "Le Monde Diplomatique" en febrero del 2003, firmada por Benjamin Backwell y Pablo Stefanoni.